IGUALDAD DE GENERO . UN ADOLESCENTE TRANS 15 AÑOS RINDIO A CINTURON NEGRO EN SIPALKI-DO

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El sipalkista, Martín Vega compartió su historia y expresó su felicidad en Radio Kermés

Martín Vega, un adolescente trans de 15 años, consiguió su cinturón negro en Sipalki y logró obtener el título Sabom en la disciplina. «Hace 8 años hago Sipalki, empecé a los 7 años porque sufría ataques de pánico que no podía controlar», comentó.

Aseguró que el Sipalki lo acompaño en todo el proceso de descubrir su identidad. «Cuando le plantee a Rubén (Rubén Darío Tellechea, instructor) que ya no me sentía más Mía, que me sentía Martín, el me fue apoyando y hoy en día lo sigue haciendo», expresó.

La historia de Martín es una historia de introspección y se destaca porque a muy corta edad ya supo quién era y encontró en su mamá y en su instructor el amor y la contención que las infancias necesitan para desarrollarse.

– A los 7 años comenzaste una vida en transición…

– Así es, en este momento estamos en un proceso de cambio de documento. Hay algunas trabas por parte de mi papá, pero estamos haciendo todo lo legal con Ale Osio, que practica con nosotros. En lo legal nos movemos con el.

– ¿Cómo colaboró el Sipalki en este proceso?

– Aprendí a controlarme, a encontrar paz. El Sipalki tiene mucha disciplina y te ayuda a controlar los sentimientos. Y, además, encontré a una familia que durante tantos años conocí a mucha gente que me sostuvo.

– ¿Y en el Colegio Manuel Belgrano cómo fue?

– También me apoyaron, la directora me ayudó en todo el proceso, incluso anunció ante todos mis compañeros mi transición de género. Hoy estoy muy bien, estoy feliz.

– ¿Qué significa ser Sabom, dentro de esta arte marcial?

– Es el gran paso que estuve esperando durante tantos años. Ya sos profesor, podes abrir tu colegio y dar clases. Usualmente, las artes marciales son rígidas, no se ve todos los días que una persona transgénero pueda rendir para Sabom, para obtener su cinturón negro.

– ¿Por qué elegiste hacer un arte marcial a los 7 años?

– En realidad yo quería hacer fútbol, pero mi mamá no quería. Entonces me dio para elegir otro deporte, y mi tía encontró que en el 5 Mil, Rubén daba clases de forma gratuita. Intentamos, probamos y me gusto. Rubén me dio la contención paterna que siempre necesité.

– Hay un mito que sostiene que las transiciones de género llegan con la adultez y vos nos demostrás que la realidad es distinta…

– Es más, primero pensé que mi orientación sexual era bisexual, pero me di cuenta que no, que a mi me gustaban las chicas y que no me sentía cómodo con mi cuerpo. No me identificaba con mi cuerpo.

– ¿Te sentís acompañado en materia de acceso a la salud?

– Bien, mi pediatra ya sabe de mi transición y me apoya con eso. Me dijo de empezar con las hormonas más adelante y también me acompaña mi psicóloga.

«Más adelante me gustaría abrir mi Doyang, que vendría a ser mi escuela y que la gente transgénero o la que se identifique como se identifique se anime. Y que no le importe lo que digan los demás», concluyó.

 

 

 

 
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