SIPALKI-DO

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REVISTA KUMGANG

Entrevista al GM Soo Nam Yoo

1987

   1987 revista kumgang nro1 (1)

EL SIPALKI DE SOO NAM YOO

EL MAESTRO SOO NAM YOO, 9º DAN DE SIPALKI: TORNEOS ¿SI O NO? OPINA SOBRE LAS AUTOGRADUACIONES

LA HISTORIA

El Sipalki es un arte Marcial milenario. Hace 4.200 años, dos tribus grandes de mongoles, que luego se unieron, dominaron una que fue al norte y la otra al sur de Asia. Una de ellas ocupó una península, a la cual hoy es la denomina Corea, naciendo así el pueblo coreano descendiente de mongoles. Estos introdujeron distintas Artes Marciales, con armas y sin armas.

Hasta el año 1952 d.C., en Corea existían más de 56 técnicas distintas, con y sin armas. En ese año, por orden del Rey, algunas de ellas se resumieron en Artes Marciales a 18, originándose así el nombre Sipalki. Sip: 10, Pal: 8, Ki: técnicas. Es decir 18 técnicas de lucha con o sin armas. Esto fue hasta 1908, año en que los japoneses invadieron Corea, manteniendo su dominio hasta 1945. Durante este lapso la práctica de las Artes Marciales fue prohibida por Japón. En 1950 comienza la guerra entre Corea del Norte y Corea del Sur. Sólo dura 3 años, en este lapso de tiempo tampoco se practican las Artes Marciales. Antiguamente existían muchas escuelas de Sipalki, pero en la actualidad son 5 las más impor­tantes: Ion Ryu (la que yo practico), Va Ryu, Bon Ryu, Zang Ryu y Me Jang Ran Ryu y So Rim Ryu. Pero las mayores autoridades de este arte fueron los padres y los abuelos. En 1984 me graduado como 9º Dan en una reunión entre los miembros de la Liga Internacional. Esta es también integrada por miembros de las familias y alumnos de mi padre de Japón, Corea y China.

QUÉ ES EL SIPALKI

El Sipalki como cualquier otro Arte Marcial, no enseña sola­mente a pelear sino también filo­sóficamente el tipo de mentali­dad del Samurai. Hay que tener presente que Samurai no significa tener una mentalidad especial, sino que se refiere a los guerreros. Antes del Emperador, los cuales pueden servirlo hasta con su propia vida sin embargo al momento de la guerra, tal vez podrá consi­derarse un Samurai moderno, son los alumnos de una escuela de defensa, como ser la Sargento Cabral.

Hoy en día resulta lamentable que muchos practicantes gradua­dos, doctores negros, dividiendo en grupos lo que tiene los dojos (filosofía, espiritualidad, etc.), o por tener problemas con la Asociación a que pertenecen. Es graduable cada vez un auto­graduem con 4º, 5º, 6º o 7º Dan. Esta acción es muy dena­grante ya que los alumnos al creer en esta graduación suponen que los conocimientos de su profesor son correctos. Pero, en algún momento con el correr del tiempo, el alumno se da cuenta de este engaño, cayendo como consecuencia el descrédito para con las Artes Marciales.

IMPORTANCIA DEL DAN

Tengo el 9º Dan, máxima graduación mundial. Pero en realidad no me representa más que la capacidad real, el cono­cimiento y la capacidad que uno tenga. Yo con 48 años, participo de las clases, no me gusta sólo dar órdenes sino también prac­ticar, hacer lucha con los dis­cípulos. Pienso que el gran defecto de la mayoría de los 3º o 4º Danes (etc.), es que utilizan su título para dirigir las clases solamente, por lo cual no son instructores técnicos. Si es así, considero que deben retirarse del Arte Marcial porque un Dan no tiene dueño o se alcanza, no va en un sólo tiene que es como un conejo. Un León cuando no puede cazar se tiene que esconder, es igual para saber ignorar su vida de vida, con esto quiero decir que quien enseña siempre tiene que enfren­tarse a sus mismos problemas y ser también la parte humana y fi­losófica. Un profesor que enseña sólo técnica sin filosofía por ejemplo, no está enteramente capacitado para educar a sus alumnos. Como seres humanos que somos estamos tan lejos per­fectos que aparecemos, ob­tenemos algún defecto. Esto se ve plenamente al hacer lucha libre. Suele ocurrir que muchos pro­fesores, al no saber enseñar bien, al darse cuenta que los más sobresalientes castigan a sus alumnos en la lucha libre, de ese modo los alumnos piensan que el profesor es más «fuerte» y siguen. Por último de esa manera tapar su falencia. Tomemos un ejemplo el perro perro ladró mucho, en cambio el perro es más fuerte no ladra, ni siquiera muerde.

El buen profesor nunca pega, hay muchas formas de hacer progresar a los alumnos sin castigarlos físicamente.

TORNEOS ¿SÍ O NO?

Considero que en los torneos se limita al Arte Marcial con el uso de distintos tipos de protectores, ya que con éstos el alumno se limita, no se puede emplear, un ejemplo: se permite impide el uso de los dedos. También los distintos regla­mentos que cada torneo que prohíben el uso de técnicas efectivas. En el Arte Marcial es movi­miento, sólo volear o mover, pero como un caballero, como un samurai. El único modo de saber quien es mejor, es pelear y siempre en una plaza, lo que sale vivo de ella es el ganador. No olvidemos que todas las Artes Marciales han sido con­cebidas para sobrevivir, no para marcar puntos. En el caso del Sipalki, no existe el propósito para torneos, a pesar de lo cual dentro de nuestra Asociación, hay quienes han participado en ellos o los han organizado. De todas mane­ras, pues cada uno es dueño de elegir su camino o de probar distintos senderos. Me gusta recordar que el mejor sistema para aprender es practicar, practicar y practicar el Arte Marcial, así el día de mañana, el alumno podrá probar ser buenos maestros.

Pienso que si algunos le dicen al alumno de un maestro tras Organizacion, pero cada tanto deben venir a practicar para mantener la técnica y actuali­zarse. No puedo decir que todos los demás Artes Marciales, ya que todos los movimientos han sido inventados hace mucho tiempo.

CONSEJO PARA LOS PRACTICANTES

Al practicante que recién se inicia le recomendaría que elija bien al profesor, que no se deslumbre con las graduaciones que ofrecen los gimnasios. No importa cuánto tenga que viajar para llegar al lugar de práctica o cuán dificultoso le resulte, lo importante es saber que estará bien dirigido.

K SOO NAM YOO 9º Dan Sipalki Hipólito Yrigoyen 1775 Capital Federal Desde 1977

 

.1987 revista kumgang nro

 

REVISTA JUDO KARATE

Gran Maestro Soo Nam Yoo – Aniversario 20 años de Sipalki en América

1990

 

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YOO SOO NAM Y LOS 20 AÑOS DE SIPALKI EN LA ARGENTINA

«Lo más importante es graduar los corazones»

Hace dos décadas, el maestro Yoo Soo Nam llegaba a la Argentina e implantaba un arte hasta entonces inédito. Hoy, con practicantes por todo el país y con más de mil quinientos negros graduados, repasamos estos 20 primeros tiempos de la disciplina. Estuve en YUDO KARATE y con el Maestro tuvo el siguiente diálogo.

El Maestro Soo Nam Yoo en su típico y combate sport marrón cami­sa y corbata al tono, cruzada por una vistosa tira de oro, el maestro argentino de Tae Kwon Do en el lado, dos hijos, abre el telón de los recuerdos y relata cómo y por qué llega a nuestro país. «En el año 67 me ca- –ritaba preparando a un grupo que se iba a luchar a la guerra de Vietnam y también a un regi­miento norteamericano. Allí conocí al doctor Solas (en realidad, Félix Solas) que había estado estudiando en Asia y le decía que había mucha gente en Argentina. Al terminar mi trabajo durante uno o dos años. Cuando volví a Estados Unidos, me preparé en el mar para que fuese a trabajar como instructor en Los Angeles. En esa época, mis suegros y su familia han decidido emigrar al Paraguay, pe­ro luego se vieron que era el mismo rol. Yo estaba listo para ir a los Estados Unidos, pero como mi seño­ra había venido aquí antes de, hoy es día. decidimos venir a la Argentina».

Chaqueta y hueso de un perma­nente partido sobre la cara (una en­trevista con una serie de chistes), da la vida, en esa etapa de casi cin­cuenta y tres años. Había unos cuantos gimnasios que trabajaban en la di­ciplina Sipalki. Yo trabajé en el ejército y entonces empecé inmediatamen­te a trabajar Sipalki. Nadie en Corea pensaba que era mi misión.

No tenía gimnasio y enseñaba al aire libre, en la calle, en los parques. «Contaba con 60 alumnos, 30 corea­nos y 30 argentinos y durante un año trabajé en forma particular para el colegio».

En la misma semana de su llegada a la Argentina, ocurrió algo curioso. Fue invitado a participar en el progra­ma de Canal 13 «Sábados de la Bondad de Marcelo». Y a partir de allí, inició su trayectoria como profesor de las Fuer­zas Armadas. Daba en Villa Gesell y en Campo de Mayo, hasta 1980 en que dejó la actividad para regresar a Corea.

Al principio, indudablemente, el gran problema fue el idioma. «Era te­rrible. La clave estuvo simplemente en saber hablar. Había un alumno de cada movimiento el correspondiente nombre en coreano. Por ejemplo, «ap» significa —no miento— golpe. «pi» cansancio. Entonces, los muchachos se aburrían de tener que aprender el idioma que yo el castellano. No hubo un inconveniente. Respondieron y aprendieron, esto es lo más. Cuando un chico y una chica se aman. Mu­chos dicen que se aman. no necesitan palabras. Se hablan con los ojos y los gestos», dice con naturalidad.

En estos 20 años de permanencia el nombre de la disciplina. La gente sa­be que es Tae Kwon Do, Kung Fu o Karate. «Se le explicará Kung Fu. Entonces, se llamaría «Sipalki kung fu» porque es «kung fu». La verdad es que no, aunque «kung fu» es de origen chino».

• Técnica y filosofía

Acompañado por su inseparabla discípulo Eugenio Aranda, 5º Dan, el maestro YOO enfatiza en la importan­cia de saber cuál es el camino para lu­char. «A los chicos les gustaba y por eso les enseñaba». Mientras tanto, despacio fui aprendiendo nuestra lengua y así pude explicar filosofía de la técnica.

Cuando hablamos de filosofía para ciera como que sus ojos se tornan bri­llantes y más. «Con la misma inten­sión, explica que «filosofía es amor. El que ama bien, es el maestro, debe saber dividir cuando está filosófico íntegramente, con el cuerpo y luego, con la cabeza».

¿Puede poner un ejemplo de lo que dice? «Por ejemplo, yo. En la cor­dialidad de su punto de vista. Cuando comenzamos con chicos en­tre 10 y 15 años, les enseñamos

 

 

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técnicas y después hablamos, indicán­doles caminos a seguir. Pero, si un instructor enseña sin tener práctica, tratamos de inculcarle que no deba pelearse en la calle y aprenda tal o cual sistema. Entonces, hay que sa­ber la cierta agresividad, no asimi­lar las enseñanzas, no entrenar bien. No olvidemos que el profesor es la filo­sofía del arte marcial, tampoco se debe deslumbrar. No, si un buen profesor debe manejar los tiempos. Explicar para qué y por qué se hacen ciertos movimientos y luego la filosofía. ¿Entiende ahora la impor­tancia de enseñar primero físicamen­te?

• Aprender de la naturaleza

Cada palabra, cada gesto, cada mo­vimiento del maestro apuntan a la naturaleza. (Aranda acota que «hay que ser como el durmiente y no como el despierto. No porque nacemos para morir sino porque nacemos para vivir»). «En la naturaleza no hay ganadores. Nacemos para morir. Lo que tiene vida, tiene que morir. Y los que mue­ren se vuelven a vivir. Por ejemplo, una primavera, nace una flor. Pero, cuando llega el invierno, muere y sin embargo, sigue vida. Luego, vuelve a vivir. Con el hombre ocurre lo mismo. No, no tenemos que tener miedo a los abrazos, no podemos rechazarlo. De­bemos respetarlo. Por eso, nuestra fi­losofía y nuestro camino en la práctica del Sipalki es la golondrina».

Un ejemplo de lo que explica, que sustenta su arte marcial en la observa­ción. «Si un profesor real­mente sabe para qué y por qué, el alumno también hará. Si se usa mucho puño, este también lo utilizará».

Maestro, qué aconseja para encon­trar buenos profesores para que se logre lo que usted dice que se explica­ron? «Sin dudar, maestros —pues

«No quiero»

El problema del idioma fue un escollo importante. El 80% de cada dificultad, se suce­dieron las anécdotas. El maestro cuenta sobre un niño preguntando a un colectivo y un señor se le acerca preguntándole si desea que lo ayude. «Me decía ‘No, gracias, no quiero’ y yo no sabía hablar muy bien el castellano y él siempre decía un ‘no quiero’ nada más. ¿Se imaginan cómo fue el momento hasta que me di cuenta que costó mucho aprender?»

transmitir es una hermosa palabra. Na­die puede enseñar nada perfectamen­te. Pero, si el profesor enseña a una isla, un puerto de pausas sobre la vi­da, alguna costa de Sipalki, eso pue­de ser importante. Pero también el alumno me puede enseñar muchas cosas a mí. Hay que aprender siem­pre. Es importante que haya una cha­rla con los practicantes. Y si uno no aprende, no hay progreso».

• Veinte años no es nada

La charla obviamente, apunta ha­cia estos primeros veinte años de Si­palki en la Argentina y ante mi obvia desilusión, por no encontrar una res­puesta a la pregunta de las graduacio­nes explica que «no asiento la diferencia para mí 5º, 10, 20, 35 años son igual. No, no me siento muy sabio. Lo más importante es comprobar la cualidad de los alumnos y cómo asimi­lan. Por ejemplo si mi profesor me de­cía que iba a hacer 20 años en la Argentina, yo estaba pensando y dije que significaban 20 años para ellos. Si era realmente fundamental. Por eso, al principio del siglo, antes de en­trenar de pronto, se van, empiezan a enseñar y se vuelven más a practicar. Pero, al correr del tiempo, se logra el sentido verdadero del Sipalki y no del simple deseo de un título. Acá es claro. Reclama no convertí-

EL ABC DEL SIPALKI

«Diálogos con el maestro»

Del primer libro sobre la especialidad —próximo a editarse por YUDO KARATE— donde Yoo Soo Nam volcó sus conocimientos, resumimos los tramos más interesantes del capítulo «Técnica y conocimiento». Estos son sus conceptos.

Sipalki Ki es la expresión traducida de la palabra coreana Sip Pal Ki, que significa «las dieciocho técnicas». Es lo más importante en la filosofía de la disciplina. Se le agrega la sílaba «Do» que significa el sentido de senda o del conocimiento. El estilo Tan Bi Ryo es el que difun­de el maestro Soo Nam Yoo. Su tra­ducción literal es «Espada de los se­cretos de la golondrina». ¿Por qué este estilo está repre-*

unidamente en fabricantes de cintu­rones negros, ni en la cantidad de alumnos que se tengan. «Si pensara todo en este momento, sería un gran vacío».

En un mensaje para esta celebra­ción, pide a sus discípulos que «ven­gan a practicar no sólo conmigo, sino con otros profesores, con la asociación. Porque cuando llegan a cinturones negros para un gimnasio y retornan, entonces, hacen daño. Primero, en la fe. Segundo, en la vida, y en la vida. Nada. Pero, cuan­do están de vuelta se dan cuenta de sus errores, aparecen y preguntan como si hubiéramos sacado».

La ética es lo más final. «Más que una expresión de desorden, lo dice como que se acabó. No hay que preo­cuparse tanto por la graduación. Un dan más o un dan menos, no hace la diferencia. Lo importante es que logre a graduar los corazones y no su cin­turón. Es muy importante el interior del ser humano. En el camino de la vida, no. Pero, en realidad nadie lo puede controlar. Es como si cada vez que miráramos, no entendiéramos el corazón, lo tendríamos cada vez más cerca».

Desde hace veinte años se hablan de más de mil cinturones negros y de la disciplina extendida por todo el país. Un balance general de los practi­cantes que tenemos, pero estamos en todas las provincias.

Lauro Silvia Noro

sentado por los practicantes, maes­tros? *Las golondrinas son aves muy agiles y de mucha resistencia. Cada 3 de marzo -día establecido lunar con el grupo de amigos para festejar el aniversario del comienzo de la primavera- re­tornan a nuestro país luego de recorrer miles de kilómetros desde Asia y pro­vienen de otros países y volvieran a ami­gar nuevamente con la Argentina. De la misma forma, cuando aprendemos, tenemos muy felices. Además, admira­mos su tranquilidad para defenderse en las aves ataca y ellas tampoco lo hacen. Tienen capacidad para llegar hasta el destino final. El 80% de un movimiento del pecho blanco. Este color le dio el tono al doblar del Sipalki. Pensemos que la es­pada no posee peso. El 80% de un movimiento limpio… como el de las golondrinas. ¿Se comienza a aprender Sipalki desde muy chico? —Cuando tenía cinco años empe­cé a aprender de un tío, el hermano de mi padre.

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menor de papá. Más tarde, el que era médico y maestro de Sipalki, continuó enseñándome de vez en cuando los sábados en mi casa. De ese modo, apren­dí la práctica.

¿De dónde viene del Sipalki, ¿tam­bién de otro lugar?

—Oh, si. Vienen desde nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. El maestro tiene su propio fuego; yo to­davía no tengo el mío, tampoco mi pa­dre lo tuvo. Pero lo que practicamos, hacemos son muy antiguos. Por ejem­plo, el primer fuego era el guerrero de la civilización. El segundo era el explorador. Es, digamos, como si fuera de un hombre fuerte que tiene capacidad y bienestar. El primer fuego de concentración y energía se para practi­car Sipalki; el segundo es para practicar en el vuelo.

Maestro, esto se sigue en el Si­palki para los movimientos?

—Los movimientos no son sólo pa­ra hacer defensa propia, sino para la vi­da de ambos. Sin embargo, hay ocho direcciones en las que se trabaja. Por ejemplo, en el caso de las artes marciales chinas, las técnicas de ataque y defensa. Por ejemplo, en los casos de los mo­vimientos urbanos, los disturbios alrede­dor de un centro, donde está el pro­fesor. El 80% de un movimiento normal, hay que hacerlo hacia el mismo lugar, nunca sobre un pie. Desplazar la pierna izquierda hacia adelante y frente al número adecuado. Los seres no son de la misma forma. La práctica del Sipalki es la golondrina para comba­tir varios atacantes.

¿Qué relación la práctica en el Si­palki?

—La práctica intensa es progreso seguro. Gracias al trabajo fuerte con­seguirá su avance en el dominio de las diferentes técnicas.

¿Es accesible el aprendizaje del Sipalki para el principiante?

—Claro que sí. La disciplina resulta fáciles de aprender. No hay impedi­mentos en lo físico, ni en edad. En el caso de los métodos avanzados, el mí­nimo común de enseñanza se logra haciendo un mes. Pero al terminar, cinco o seis meses resultan su­ficientes para aprender lo elemental de la técnica. Lo importante es que el que enseñándote a gente con pre­paración física previa el tiempo se re­duce a un mes.

¿Qué cinturones y grados hay en el Sipalki?

—Existen seis clases o grupos con sus cinturones, blanco, amarillo, na­ranja, verde, azul y rojo. Los blancos son novicios y los otros, cadetes. Los grados o Danes se obtienen hasta la cinta blanca. Corresponde sobre el cinturón negro. Corresponden a la categoría cadetes.

YUDO KARATE

Soo Nam Yoo el segundo, el je­fe de las fuerzas armadas en el Chosun Won Park, séptimo dan.

¿Considera que un practicante de Sipalki debe tener no sólo una preparación física sino también es­piritual?

—Sí. Por algo se dice que el hom­bre es un espíritu. La preparación físi­ca para espiritual está ligada íntímamente con la persona y los demás deben ser espiritual. El arte marcial es la verdadera grandeza personal.

¿Qué debe saber todo aquel que desee enseñar como princi­piante?

—Los practicantes de arte marcial deben obedecer las órdenes de arriba, sin preguntar los porqué de toda ense­ñanza. En otras palabras, la persona necesita rigurosa seriedad.

¿Cuál es la cualidad que debe perseguir un practicante?

—Encarar con seriedad y responsa­bilidad la práctica constante. Esto trae equilibrio técnico hasta conseguir el perfeccionamiento. Sólo se alcanza con la práctica de varias horas al día a día.

Usted hizo una reflexión sobre la capacidad de los niños para aprender mejor que los adultos; in­clusive puntualizó la enorme im­portancia de lo que se les enseña.

—Pienso que en lo posible, hay que inculcarle a los niños la parte humana. —Los niños al dibujar una sandía lo hacen por la mitad. Los niños son tan bellos que ven el adulto en cambio, se limita sólo a un ovalo verde. Debe comprender la capacidad de visión de los niños y si no es posible «no» más niños.

¿A qué apuntan el estudio y la práctica del Sipalki?

—La disciplina es el desarrollo psíqui­co, respetando para una eficaz inser­ción en el medio social, cultural, profe­sional y de una formación completa el enriquecimiento del espíritu. Los alum­nos deben mostrar un constante y re­gular progreso en la práctica.

¿Cuál es el concepto de con­fianza en sí mismo?

—Va más allá de lo meramente di­gitado. Involucra la manifestación global de una persona, desde su pre­sencia exterior hasta la actividad que un hombre puede hacer.

¿Qué tiene en cuenta el estudio de las técnicas para los maestros?

—El respeto mutuo entre maestro y alumno es muy importante. La persona iniciativa, o sea, la capacidad de crear, de los practicantes. Ambos aspectos son muy importantes para conseguir o encontrar nuevas formas para aplicar en combate.

¿De qué manera surge el Do?

—La existencia de posibilidades de un arte marcial que tiene el mismo indi­viduo; maestro-alumno; familia pro­piedad; tradición-nación; pueblo-Esta­do. Es importante para todos y para alcanzar altas metas. Donde su inde­pendencia se diferencia por el Sip y el Ki. Es importante que el arte sea un Do. De una asimilación armónica surge el Do.

¿Y en el plano personal?

—Es muy sencillo. Se deberá estar lejos del camino del Do. Muchos no se convencen y quien no agrada que de­be ser respetado y que su condición son hermanos. Es para todos los que hacen, para un culto del alma y evitar los problemas que trae la sociedad moderna. En una palabra, los actos serán reali­zados con convicción.

¿Cómo se puede aprender el lu­char de Sipalki?

—La imitación, del mismo y similar de los movimientos del comandante, de­ando flotar su espíritu de manera que se puedan aprender. No es que haya la necesidad de elegirlos o seleccionarlos a través de un determinado programa. No, no. De este modo, se logrará un nivel ideal que implica que ofrecer resis­tencia. En otras palabras, se logra adoptando en un cambio actitud ligera y reacia aquí.

¿Lo que quiera recalcar especialmente de la práctica del Si­palki?

—Sí. Recordar que siempre pode­mos un poco más si no lo propone­mos. La calidad y la perfección se al­canza en la práctica; sacrificar el dolor; el trabajo; la conciencia para no lasti­mar al compañero. El buen profesor es lo aconsejable de hacer todo de mane­ra gradual, tanto en las técnicas para los grados como en las técnicas para ejecutar las. Una lesión puede impedir que se continúe. Un movimiento brusco pro­voca ocasiones graves consecuen­cias. Y esto puede ocurrir sólo por ne­gligencia.

Finalmente, ¿cuál es el secreto para aprender Sipalki?

—Lo hemos dicho reiteradamente. De nada sirven conocer todas las técni­cas y no practicar; las técnicas son ma­ravillosas; lo mejor es aquélla que se puede aplicar así sea la más simple.

 

 

 

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Gran Maestro Soo Nam Yoo

1998

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